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Por: Ana Álvarez
@MujerPaTi
Lo más difícil de comenzar hacer ejercicios es tomar la decisión, aceptar el reto y comprometerse. Lo más fácil es quedarte en tu casa viendo televisión, usando el internet o celular, metido en Facebook o haciendo otra actividad pasiva que no requiere esfuerzo ni sacrificio pero vamos a comprender el valor de ejercitarnos. Saldremos de la comodidad y consentiremos al desafío. Dios siempre está dispuesto a bendecirnos pero está en nosotros tomar la decisión, accionar y movernos para poder avanzar hacia la meta que nos propusimos.

Debemos entender los beneficios que ejercitarnos trae a nuestra vida. La actividad física habitual diaria es una herramienta poderosa para la prevención de padecimientos corporales como la enfermedad coronaria, diabetes, hipotensión arterial y obesidad, entre muchas otras. El ejercicio contribuye a mejorar la capacidad cardiaca y pulmonar. Deportes optimizan los reflejos y la coordinación. Otro beneficio de ejercitarnos es que quema el exceso de grasa que acumulamos en el cuerpo.

El entrenamiento beneficia no solo el cuerpo sino también la mente. Deportes aportan al bienestar psicológico, regenerando el estado de ánimo de un individuo.

A continuación, los pasos para empezar hacer ejercicios:

  1. Primeramente, debes elegir una hora adecuada a tu rutina diaria y a tu ritmo; de preferencia, reserva tiempo para recuperarte y descansar.
  2. Próximo, escoge en ejercicios matutinos o nocturnos. El ejercicio de mañana es una excelente forma de comenzar el día porque te mantiene activo durante el resto del día pero hay quienes prefieren los ejercicios en la noche porque alivia las tenciones y relaja el cuerpo antes de dormir.
  3. Mientras llevas a cabo una rutina de ejercicios, recuerda que la misma siempre debe ser acompañada de hábitos saludables como seguir una dieta equilibrada y agua.
  4. En concreto, se recomienda realizar una hora al día de actividad física moderada como caminar.

Puedes empezar un programa de ejercicios por ti sola pero si te surgen dudas o alguna patología, consultar con tu médico o entrenador físico ayuda a elegir el programa más adecuado para ti ya que es personalizado según tu vida cotidiana.

Comprométete con Dios y contigo misma, no para complacer a otros sino por decisión propia. Ya tomaste la decisión. ¡Insiste, persiste, resiste pero no te rindas! ¡No hay vitoria sin sacrificio! “Solamente esfuérzate y se muy valiente. Somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.”

¡Vamo’ Arriba! ¡Bendiciones!

ana alvarez

 

 

Ana Álvarez
Entrenadora y Atleta
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