Por: Yasmín Mejías
@YasminMejias
Como te he dicho antes soy fanática de la TV. En éstos días, mientras veía TVCHILE, escuché a un joven, reclamándole a su novia por no haberle dicho que tendría un hijo de él, “¿por qué no me dijiste que vas a tener una guagüita mía?”. Quedé impactada, ¿Cómo que va a tener una guagüita? LLOOOOO. ¿Qué tipo de guagüita, Dodge, Honda, privada o pública?

Esto me llevó a pensar en cómo se sentirán nuestros hermanos latinoamericanos cuando nos escuchan hablar a nosotros los puertorriqueños. Los “Boricuas” somos muy creativos en lo que al idioma se refiere (aunque no tanto como mis hermanos dominicanos). En república Dominicana cada dos o tres meses se renuevan los refranes y el lenguaje del pueblo. Confieso que eso me encanta y que me gustaría ir a RD trimestralmente para ponerme al día.

Volviendo a los “Boricuas” nosotros, como decía Topy (QEPD), tenemos nuestro rollo. Una de nuestras especialidades es llamar a alguno de nuestros hijos para que nos traigan “el desto que está allí encima” y después tenemos el temple de “enfogonarnos”, cuando el muchacho no encuentra lo que le pedimos. Para nosotros “La Babilla “no es un corte de carne de res, sino la capacidad de enfrentar situaciones y/o personas y cantarle las verdades sin pelos en la lengua. De hecho siempre me ha torturado la imagen de una lengua peluda, que horror.

Para un “Boricua” una situación caótica es un revolú o un chichón. Sobrellevar una situación difícil es “capear el temporal”, un grillo no solo es un insecto, sino que también es un niño y comer hasta saciarse es estar “jarto”.

Esto sin mencionar los anglicismos, esas palabras que tomamos del inglés y las boricuarizamos. Un “Boricua”no estaciona su auto, lo parquea; no imprime un documento sino que lo printea, no usa licuadora usa osterizer y jamá le pone a un bebé un pañal desechable, le pone pampers.

Sabes que mi propósito con estos artículos es mostrarte que las cosas sencillas y cotidianas pueden hacerte reír si te lo propones. Hoy te invito a que prestes atención a lo que dices, como lo dices y el momento en que las dices. Verás que, sobre todo cuando regañas a tus hijos o discutes con tu marido, acaloradamente, dices cosas que realmente son motivo de risa, no solo por lo que dices si no por cómo lo dices. Ríe y punto

yasmin mejias

 

Yasmín Mejías M.S.W./ D.M.
Actriz y Comediante
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