Jailene Cintrón
@MujerPaTi
Cierto día mirando los email de mi cuenta de Facebook, hubo uno que me llamó la atención. Me compartían sin mucho detalle de una mujer que dormía en su carro en un garaje de gasolina. La realidad fue que sacudió mi corazón, pero no sabía que hacer. Hasta que recibí dos email más en donde me dejaban saber que esa mujer había sido una trabajadora incansable, que sus hijas la amaban pero ya se habían rendido con ella, pues no se dejaba ayudar. Yo me decía, si ellas no pudieron que diantre voy a poder hacer yo, que soy una desconocida para ella. Pero Dios inquietó tanto mi corazón, y a Él jamás yo le digo que no, que fui una noche en busca de ella con mi esposo.

Llegamos a la gasolinera, yo estaba un poco nerviosa, la busqué y no la encontré. Cuando ya me iba le dije a mi esposo, espera déjame preguntar a los empleados. Mi sorpresa fue que ellos me dijeron que era verdad y que ella estaba en el baño. Oh, Dios y ahora que hago?

La esperé afuera, cuando salió me identifiqué y le pregunté si me regalaba unos minutitos para conversar. Ella aceptó un poco confundida, pero sin saber como.. abrió su corazón y me contó su historia.

Una historia como la de muchas mujeres. Que tienen una vida estable, profesionales, con una familia bonita y de momento… una frustración, una desilusión que las lleva a una depresión profunda que ya luego no saben como salir. Lo triste es que en el proceso lo pierden todo sin darse cuenta.

Y sin juzgar, porque como dicen, nadie sabe lo que hay en la olla, sino la cuchara que la menéa, para conocer el porqué la familia que está cerca no lo puede manejar y se alejan sin poder dar la ayuda.

Ella entendía que ya no era merecedora de nada, ya lo había perdido todo, que no había esperanza para ella.

Yo solo la escuché, mi corazón se quebró y le pedí si por lo menos me dejaba orar por ella. No solo me permitió orar, sino que me dio a mi la esperanza de poderla ayudar, ya que me dijo que lo pensaría y que regresara en otro momento.

Y para hacerles el cuento largo, corto… Se dejó ayudar. Entendió que todos somos merecedores de una segunda oportunidad. Que hay un Dios que la ama y que tiene cuidado de ella. Recuperó su vida, sus hijas, su familia. Pero lo más importante… la FE!!

En su nueva vida, le diagnostican cáncer, pero ya ella no es la misma. Ahora es una mujer de fe, una guerrera que reconoce quien está con ella y por ella. Que está clara, que con Cristo es más que Vencedora!!!

Ahora te digo a ti mujer, por si nadie te lo ha dicho, tú también mereces una segunda oportunidad. Y sabes porqué? Porque Dios también te ama, te escogió, eres bendecida, predestinada, aceptada, redimida, echa a su imagen y semejanza. Eres su hija!!!

Dios te bendiga!!

Jailene

 

Jailene Cintrón
Creadora de Mujer Pa’Ti
www.mujerpati.com

 

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