Cuando hice el Camino de Santiago con mi esposo e hijas, siempre teníamos que estar pendientes de unas señales que eran como una concha o flecha amarilla para no perder la ruta. Y eso me llevo a reflexionar de las veces que nos encontramos pérdidas y confundidas por situaciones al punto que nos agobian y nos ciegan de tal manera que no vemos la salida.
Y son esos momentos los que también nos llevan a repetir la famosa frase “y ahora quién podrá ayudarme”.
Pero es ahí donde siempre debemos de recordar que aún pérdidas, Dios está con nosotras. Si, leíste bien, El sigue estando. Es más, te ha dado las señales de dirección pero tú en tu terquedad y agobio no las ve. Por eso, es bien importante que cuando estés ahí y te sientas perdida, solo pídele que te quite las vendas y te abra los ojos espirituales y veras inmediatamente esas señales que te guiarán a la solución, a la salida, a la meta, a la respuesta, al camino correcto, a la victoria.
Ya lo sabes, la próxima vez, déjale saber que tú sabes que El está contigo, que él es tu confianza, por lo tanto que te muestre las señales.
Dios te bendiga,
Jailene

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