Por: Yasmín Mejías
@YasminMejias

Puerto Rico es un archipiélago en el Caribe compuesto por La Isla grande (110×35), Vieques y Culebra, dos islas municipio y varios islotes. La mayoría de la población vive en la Isla Grande. Nuestra isla tiene la primera Reserva BIOS férrica Internacional  del mundo, proclamada como tal por UNESCO  en 1976, EL YUNQUE. EL YUNQUE es un bosque pluvial y parte de nuestra cordillera central, está ubicado en pueblos del noreste y este de Puerto Rico. Anualmente, miles de turistas vienen a nuestra isla a visitar EL YUNQUE.  

Además tenemos nuestro Viejo San Juan y sus calles de adoquines, ubicado en nuestra ciudad capital, uno de los  sistemas de ríos subterráneos más caudalosos e importantes del mundo ubicado en el área norte del país. Tenemos playas y bosques secos. De hecho Puerto Rico cuenta con tres de las cinco bahías bioluminicentes activas, del mundo. Definitivamente Dios puso un esfuerzo adicional al crear Puerto Rico.  

Sin embargo nosotros “Los Boricuas” tratamos nuestro entorno como si no tuviera valor y no nos damos cuenta de que diariamente violentamos nuestro entorno con nuestras acciones y estilo de vida.  

Meditando en este asunto tan serio, pensé en como las mujeres violentamos nuestro entorno constantemente y generalmente, porque nos sentimos frustradas con nosotras y lo que nos rodea. Por ejemplo nuestro cabello. Dios nos dió cabello rizo pero lo queremos lacio. Así que sometemos a niñas desde los dos o tres años a alisados, blowers, rolos (están en peligro de extinción), plancha, mayonesa, aguacate y no sé cuántas cosas más, solo para acribillar el rizo y dar paso a un cabello lacio y sedoso. Ahora la que tiene su cabello lacio se somete a permanentes, rolillos, tiring y lo que aparezca para tener un cabello rizo y abundante.  

Cometemos violaciones terribles tales como sostenes con varillas, fajas, etc. Nos hacemos uñas en las manos y en los pies de acrílico, proteína, gelatina y mil cosas más. Estas uñas que se ven bellas pero que nos incapacitan para simples tareas cotidianas (aunque hay quienes dominan el arte de las uñas de forma diestra), son la orden del día. Por último, Las Tacas. No hay espectáculo mayor que una mujer caminando en tacas por los adoquines de Viejo San Juan. Luchando como si estuviera escalando una montaña por mantener el equilibrio y no sufrir la vergüenza de caerse ante todos.  

No violentes tu ser, se tú y se feliz con quién eres. Dios te ama así, ámate tú también. 

Yasmín Mejías M.S.W./ D.M. 

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