Hoy me tropece con un articulo que toco mi corazón, por la carta que escribió una anciana antes de morir. Y es esa carta la que quiero que leas y reflexiones en ella. Dice:

¿Qué veis, enfermeras? ¿Qué veis? ¿Qué piensan cuando me ven?

Una vieja cascarrabias, no muy lista. Al que la comida se le cae por  los labios y nunca responde.

A la que le gritas: „Al menos podría intentarlo“. Que parece no darse cuenta de las cosas que hacéis.

Y que siempre pierde algo. ¿Un calcetín o un zapato? Que ocupa sus largos días en la cama o en el baño.

¿Es eso lo que pensáis? ¿Es eso lo que veis? Pues entonces abrir los ojos, enfermeras, vosotras no me veis.

Os diré quién soy, ahora que estoy sentado haciendo lo que siempre me dices y comiendo cuando me lo pides:

Soy una niña de 10 años, con padre y madre, hermanos y hermanas, que se quieren.

Una chica de 17 con alas en los pies, que sueña con encontrar pronto el amor.

Una enamorada de 20, al que el corazón le brinca. Que recuerda los votos que prometió cumplir.

Que con 25 ya tiene sus propios niños, A los que ha de guiar y dar un seguro hogar.

Una mujer con 30, cuyos hijos crecen rápido. Unidos los unos a los otros con lazos que han de durar.

Con 40, mis jóvenes hijos han crecido y se han ido. Pero mi esposo está conmigo para ver que no entristezco.

Con 50 vuelven a jugar bebés en mi regazo. Volvemos a conocer a niños, mi amor y yo.

Días oscuros sobre mí, mi esposo ha muerto. Miro al futuro y me pongo triste.

Y pienso en los años y en el amor que conocí. Yo soy ahora una vieja. La naturaleza es terrible.

Me río de mi edad como un idiota. Mi cuerpo se viene abajo. Gracia y fuerza se despiden.

Ahora solo queda una piedra, donde latía un corazón. Pero en esta vieja carcasa aún vive una mujer joven.

Y mi maltrecho corazón se hincha. Me acuerdo de las alegrías, me acuerdo de las penas.

Y vivo y amo, todos los días. Pienso en los años, tan pocos y que se fueron tan rápido.

Acepto que la vida no es para siempre. Por eso, gente, ¡abran sus ojos, abran sus ojos y vean!

Nada de vieja cascarrabias. Mirad más de cerca. ¡Vedme a MÍ! 

Y recuerden esta carta la próxima vez que estén con una persona mayor.

Redacción Luisa Ruiz para Porquenosemeocurrio

Créditos: Newsner / Nolocreo

Dios les bendiga,

Jailene Cintrón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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