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Verdugos Del Matrimonio

@jlnavajo

La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia

(Benjamín Franklin)

Hay actitudes negativas que conviene erradicar porque dañan la relación al punto de convertirse en… VERDUGOS DEL MATRIMONIO. Una de ellas es Enfocar Nuestra Atención En Los Defectos De Nuestro Cónyuge Y Nunca En Sus Virtudes.

Durante el noviazgo idealizamos al ser de quien nos hemos enamorado. Consideramos que es un compendio de virtudes donde no cabe ningún defecto. El final de la luna de miel suele marcar el momento en que nos volvemos mucho más realistas. Alguien dijo: “El amor es ciego y el matrimonio es la mejor manera de recuperar la vista”.

Definitivamente, en la convivencia descubrimos que no existe la persona perfecta. Lo malo es que en ocasiones, al ver la realidad perdemos la ilusión. Al descubrir que nuestra pareja tiene defectos tenemos dos opciones: la comprensión o la frustración. Debemos elegir donde enfocaremos nuestra atención: En sus errores o en sus aciertos y virtudes. Dependiendo del enfoque que elijamos, estaremos construyendo o destruyendo; reforzando o debilitando nuestra relación.

La crítica y el reproche constantes matan al matrimonio. Destacar constantemente los defectos empuja al matrimonio a un abismo, pero realzar las virtudes es combustible para el amor.

Una señora le dijo a su pastor:

  • Me quiero divorciar de mi marido.
  • ¿Por qué? -preguntó el pastor.
  • Porque él está con otra mujer.
  • Si se divorcia –dijo el pastor– le estará haciendo un favor, pues, con toda seguridad, eso es lo que él quiere.
  • ¿Y qué puedo hacer? –preguntó muy angustiada la mujer.
  • Le recomiendo que le enamore primero y luego, si lo desea, sepárese.
  • Usted lo ve demasiado fácil, pero ¿Cómo lo puedo enamorar?
  • Hágale tres elogios por día. Fíjese en sus virtudes. ¿Viste bien? ¿Tiene buena presencia? ¿Es trabajador? Dígaselo.

La mujer se propuso hacerlo. Al cabo de algunos meses fue a saludar a su pastor, quien inmediatamente le preguntó por su esposo.

  • ¡Lo logré! –respondió entusiasmada-. Está muy enamorado de mí.
  • ¿Le dejará ahora?
  • No, porque yo también estoy enamorada de él.

Se lo aseguro, el aprecio y reconocimiento son reconstituyentes de primer orden para el matrimonio. Esto no está reñido con el diálogo en pareja para ir eliminando esas actitudes que nos molestan y nos hieren. “Todos ofendemos muchas veces”, dice la Biblia en Santiago 3:2. Eso es inevitable, pero enfocarnos de forma constante en los problemas hunde, mientras que mirar lo positivo, las virtudes y puntos fuertes de nuestra pareja, refuerza nuestro concepto de él o ella y así refuerza nuestra relación.

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